viernes, 8 de julio de 2016





La salmonella, una bacteria que se encuentra habitualmente en el intestino de las aves y de mamíferos sanos, y que en los principales alimentos en los que se puede encontrar están los huevos, la carne cruda de pollo, de pavo y de cerdo. Para sufrir salmonelosis, la enfermedad producida por la salmonella, basta con ingerir uno de estos alimentos contaminados, lo que provoca normalmente fiebre, dolor abdominal, vómitos y diarrea entre las 12 y 72 horas posteriores al consumo del alimento contaminado. Hay distintos grados de afección que, entre otras cosas, depende del estado de la persona, algunas se recuperan sin tratamiento y otras pueden tener necesidad de ser ingresadas y enfrentarse a serios problemas de salud.

Sin duda, lo mejor es tomar todas las precauciones necesarias para evitar la presencia de salmonella.

Consejos para prevenir la salmonelosis por consumo de huevo

·         Comprar huevos con la cáscara intacta y conservarlos en la nevera.

·         Respetar la fecha de consumo preferente.

·         No lavar los huevos para guardarlos, a lo sumo, lavarlos antes de utilizarlos.

·         No romper el huevo en el borde del plato en el que se va a batir.

·         No recoger un trozo de cáscara de huevo que ha caído en el plato con otro trozo de cáscara.

·         No separar yemas de claras utilizando las cáscaras.

·         Lavarse las manos con frecuencia cuando se estén manipulando huevos y se vayan a tocar otros alimentos y utensilios de cocina.

·         No utilizar ningún utensilio que haya tocado el huevo crudo para manipular o servir el huevo cocinado, en el formato que sea (platos, tenedores, espátulas, etc.).

·         Cocinar el huevo a una temperatura que alcance los 65-70º C.

·         Conservar en el frigorífico las comidas que contengan huevo (tortillas, salsas, natillas, huevos duros, etc.).

·         En el caso de hacer tortillas, cuajarlas bien en el centro y consumirlas recién hechas o mantenerlas refrigeradas hasta el momento de comer.

·         Elaborar salsas como la mayonesa con huevos pasteurizados, y si se usan huevos frescos, hacerlas justo antes de su consumo, después tirar las sobras. También se pueden hacer salsas sustituyendo el huevo crudo.

·         No proporcionar salsas con huevo crudo a las personas más susceptibles, como los niños pequeños, personas mayores, embarazadas, personas con problemas de inmunidad, entre otras.

·         Los establecimientos de hostelería están obligados a utilizar huevos pasteurizados si no van a cocinar completamente los alimentos.

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